Amazon reclamación futura de productos

Vendiste una cinta de correr hace dos años: ya no vendes en Amazon y llega la reclamación ¿Te cubre tu seguro RC? 

Un cliente sufre una caída con una cinta de correr que le vendiste hace dos años. Reclama. Para entonces tú ya cerraste tu cuenta de Amazon, cambiaste de proveedor o simplemente dejaste esa línea de producto.

¿Responde tu seguro?

Tener seguro contratado el día de la venta no garantiza que la reclamación entre. Depende de cómo tu póliza delimite ese plazo en el tiempo, y de qué fecha usa como punto de partida.

La cláusula que nadie mira

En las cuatro pólizas que hemos revisado aparecen plazos de 12 o 24 meses después de dejar la póliza de estar activa. El número de meses no dice nada si no sabes desde cuándo empieza a contar.

Una póliza cuenta el plazo desde que termina el contrato. Otra, desde la fecha del propio siniestro. Una tercera lo vincula a la extinción de la póliza, no a su vencimiento natural. La cuarta trata distinto la cobertura de producto: ahí el plazo cuenta desde la fecha de entrega de cada producto, no desde el contrato.

Dos pólizas con el mismo número de meses pueden dar respuestas distintas ante la misma reclamación.

Lo que exige Amazon al dejar de vender

Amazon pide, como regla general, pólizas construidas sobre base de ocurrencia. Para ciertas categorías de producto admite pólizas por reclamación, con condiciones específicas.

También regula qué pasa cuando dejas de vender en la UE o Reino Unido. Si tu póliza es por ocurrencia y no tiene cláusula de extinción, no hace falta nada más. Si la tiene, o si tu póliza es por reclamación, Amazon exige un mínimo de tres años de cobertura adicional después del cese.

Ningún plazo de 12 o 24 meses llega a esos tres años por sí solo. Cubrir ese hueco no siempre es tan simple como añadir una casilla más a la póliza: depende de si la aseguradora ofrece un periodo posterior para comunicar reclamaciones, o si hace falta acordar con ella una cobertura específica para ese cese. Amazon usa el término tail coverage, pero eso no significa que todas las aseguradoras españolas lo vendan bajo ese nombre ni con la misma fórmula. Y hay que resolverlo mientras la póliza sigue activa: una vez llega la reclamación, ya no se puede añadir con carácter retroactivo.

El territorio también puede dejar fuera una reclamación

Las cuatro pólizas revisadas no cubren los mismos países. Algunas limitan la cobertura de producto a la Unión Europea y Andorra. Otras cubren más territorio, pero excluyen Estados Unidos y Canadá salvo que amplíes la póliza para eso.

Vender a través de Amazon no amplía el territorio asegurado por sí solo. Una reclamación puede cumplir el plazo y quedar fuera de todos modos porque el país donde ocurrió no estaba incluido.

Dejar una categoría no borra lo que ya vendiste

No hace falta cerrar toda la cuenta para toparte con esto. Basta con retirar una categoría o cambiar de proveedor. El producto desaparece de tu catálogo, pero las unidades que ya vendiste siguen en manos de clientes reales.

Esto afecta más a quien mueve catálogo rápido: sellers que entran y salen de categorías según el margen, que amplían a un país nuevo y lo dejan al año siguiente. Cuanto más rota el catálogo, más probable es que una venta antigua quede fuera del radar el día que hace falta el seguro.

Qué revisar antes de dar por hecho que estás cubierto

Empieza por una pregunta: qué fecha usa tu póliza para contar el plazo. Después, cuánto dura ese plazo y qué pasa cuando termina o cancelas el contrato. Si vendes fuera de España, revisa también el territorio. Y si cambias de aseguradora, mira las dos pólizas, no solo la nueva. La nueva no modifica las condiciones de la anterior, ni elimina por sí sola un hueco de cobertura entre los dos contratos.

El límite de indemnización no responde a ninguna de estas preguntas. Eso está en la letra pequeña, en la cláusula de vigencia temporal.

La pregunta que casi nadie te hace

¿Tu póliza actual te cubriría en el futuro si dejaras de vender en Amazon mañana? ¿Y si la reclamación llega por un producto o un país que ya no trabajas?

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seguros que necesita un ecommerce

El escudo invisible que necesita tu tienda online para no morir en el intento

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España es el tercer país del mundo con más ciberamenazas

España es el tercer país del mundo con más ciberamenazas detectadas, sólo por detrás de Japón y Polonia. Concentra el 7,43% de todas las detecciones globales según el informe ESET Threat Report H1 2026.

Dentro de este panorama, el comercio electrónico está en el centro de la diana. España registró el mayor incremento de ciberataques contra el comercio minorista de toda Europa: un 178% de aumento, según el informe de Check Point Software. El motivo es directo: el comercio online concentra exactamente lo que un atacante busca, datos de clientes, pasarelas de pago y transacciones constantes.

Las consecuencias no son solo técnicas. Según el informe «Ciberseguridad como Activo», elaborado por Vodafone Empresas junto al INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad), el 60% de las pymes que sufren un ciberataque grave se ven obligadas a cerrar en menos de seis meses.

El ciberriesgo es solo uno de los tres frentes que debes cubrir. Los otros dos son las reclamaciones cuando un producto causa daños a un cliente y la pérdida o deterioro del propio stock. A continuación, repasamos estos tres pilares con datos reales y sentencias en mano.

1. Ciberriesgo, el frente que más rápido crece

Los datos demuestran que el comercio online español es uno de los sectores más vulnerables de Europa. Una póliza de ciberriesgo no evita el ataque, pero actúa inmediatamente después del incidente para salvar tu negocio y mitigar los daños.

Este seguro responde de forma directa ante:

  • La restauración de datos borrados o secuestrados por los atacantes.
  • La gestión de la crisis legal y de reputación de tu marca.
  • La paralización de la actividad (lucro cesante) mientras se resuelve el problema técnico.

Como ya hemos visto, seis de cada diez pymes cierran en menos de seis meses tras sufrir un ataque grave, según los datos de Vodafone e INCIBE. Por eso, contar con un seguro de ciberprotección no es un extra, sino el salvavidas imprescindible para cualquier ecommerce.

2. RC de Producto, cuando falla el artículo y no el negocio

Aquí no hace falta hipotetizar. El 2 de noviembre de 2023, el Tribunal Supremo resolvió un caso que ilustra bien cómo funciona la responsabilidad civil por productos defectuosos en España. El propietario de un bar recibió un pedido de botellas de cerveza Voll Damm. Una de ellas, todavía en la caja de transporte, explotó y le provocó lesiones graves, incluida la pérdida total de un ojo. El afectado demandó al fabricante (Damm S.A.) y a su aseguradora amparándose en el régimen de responsabilidad civil por productos defectuosos, recogido en el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y en la Directiva europea 85/374/CEE.

Lo relevante para cualquier vendedor, online o físico, es el principio jurídico que aplica el Supremo: en España, la responsabilidad civil por productos defectuosos es objetiva. El perjudicado no tiene que demostrar que hubo negligencia, le basta con probar el defecto y el daño.

La magnitud económica de estos casos es real. En otro procedimiento confirmado por el Tribunal Supremo (con sentencia previa de la Audiencia Provincial de Málaga, núm. 412/2016), un fabricante fue condenado a indemnizar con 515.647,80 € por los daños causados por un producto defectuoso, en este caso una prótesis médica.

Alerta para distribuidores e importadores: si vendes productos de terceros o importas bienes de fuera de la Unión Europea y no identificas al fabricante real dentro del plazo legal de tres meses desde que se te reclama, la ley determina que tú asumes la responsabilidad económica completa.

Esto nos lleva a una duda clave: ¿Quién debe contratar el seguro de RC de Producto, el fabricante o el vendedor?

La respuesta corta es que depende de la responsabilidad legal ante el consumidor y de las exigencias de cada plataforma de venta. Conviene distinguir tres niveles:

  • El fabricante: es el responsable principal. La ley española dirige la responsabilidad de forma objetiva contra él en primer término, como vimos en el caso Voll Damm.
  • El vendedor (tienda online o seller): responde ante la ley en escenarios específicos, como al importar productos de fuera de la UE, vender bajo su propia marca blanca o incurrir en la falta de identificación del fabricante mencionada arriba.
  • El marketplace: aunque la legislación española no obliga por defecto a una tienda online a contratar este seguro, algunas de las grandes plataformas lo exigen de forma contractual para poder operar en ellas:
    • Amazon: exige RC de Producto con un límite mínimo de 500.000 euros al alcanzar los 5.000 euros brutos de facturación en un mes.
    • Walmart Marketplace: requiere seguro de RC general y de producto al superar los 100.000 USD de ventas en 12 meses.
    • TikTok Shop (UE): exige copia de la póliza para vender en categorías sensibles, como electrodomésticos de segunda mano reacondicionados. 

3. Daños a la mercancía almacenada

Este tercer ámbito de protección se centra en el activo físico del negocio. No requiere que exista una reclamación de un tercero, sino que cubre los daños que pueda sufrir el stock dentro del almacén o del local, por ejemplo, a causa de un incendio, una inundación, un robo o una rotura.

Si el inventario queda dañado o destruido, el ecommerce puede perder de forma inmediata su capacidad para seguir vendiendo. Esta cobertura, que suele incluirse en seguros de daños materiales o multirriesgo, se hace cargo de reponer el valor de la mercancía afectada.

Ahora bien, esta garantía cubre el stock perdido, pero no las ventas que el negocio deja de realizar mientras permanece parado. Para proteger esos ingresos es necesario contratar una cobertura específica de pérdida de beneficios.

¿Está tu ecommerce protegido ante este tipo de imprevistos? 

Aunque en España no existe una obligación general de contratar un seguro para vender por internet, en la práctica disponer de ciertas coberturas se ha convertido en un requisito comercial cada vez más importante para operar en los principales canales de venta. Todo apunta, además, a que más marketplaces irán incorporando este tipo de exigencias. Al margen de los requisitos de cada plataforma, contar con una protección adecuada es esencial para evitar que una reclamación inesperada comprometa la continuidad del negocio.

Los tres riesgos analizados en este artículo no son supuestos teóricos. Existen datos recientes y sentencias firmes del Tribunal Supremo que muestran sus consecuencias reales, con casos concretos, fechas e indemnizaciones. Tampoco pueden cubrirse correctamente con un seguro genérico: cada uno requiere garantías adaptadas a la actividad y a la operativa específica de cada negocio.

¿Tu tienda online cuenta con el escudo adecuado para estos tres frentes? Te ayudamos a revisar tu nivel de protección actual sin compromiso.